“Pin Parental” viola las garantías y voces de la infancia y adolescencia

El abuso y la violencia sexual contra niñas y adolescentes es una problemática latente en el Estado de Chihuahua y es punto de partida para otras violencias; una de sus consecuencias es el embarazo infantil. En nuestra entidad, durante 2018, se registraron 454 casos de embarazos en niñas de 10 a 14 años, de los cuales la mayoría se dan dentro del propio núcleo familiar. 

Durante la contingencia a causa del COVID-19, este Instituto ha observado con preocupación cómo la violencia contra mujeres, adolescentes y niñas ha ido aumentando. Muestra de ello es el incremento en un 315.8 por ciento en el número de servicios que hemos brindado en nuestros Centros de Atención, desde el inicio de la pandemia a la fecha.

Cuando deberían estar seguras en sus propios hogares, han sido sus parejas, padres, hermanos, tíos u otros familiares cercanos, sus principales agresores.

Todo ello nos advierte de la compleja situación de violencia de género de la que son víctimas las mujeres en Chihuahua, consecuencia de una cultura patriarcal que toma al hombre como medida y centro de todas las cosas, haciendo a las mujeres inferiores, por el sólo hecho de su sexo y convirtiendo la diferencia en desigualdad, con grave perjuicio para las “diferentes” -las mujeres-, en tanto que las ubica en un plano inferior, subordinadas a los hombres, con consecuencias que llegan a ser fatales, como es el caso de la violencia contra las mujeres, incluidas las niñas y adolescentes.

Transformar estos roles y estereotipos de género requiere de procesos formativos, en las que todas las instituciones, desde la familia y por supuesto, la escuela, están obligadas a participar. La educación formal, que es objetiva, cientificista, planificada y medible, es una de las formas más efectivas de transformar estos estereotipos y roles que afectan, a las mujeres mayormente, pero a la larga, a toda la sociedad. Y dentro de la educación formal, la incorporación de la educación integral en sexualidad, desde temprana edad, es la herramienta más valiosa para prevenir la violencia y el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes.

Por todas estas razones, el Instituto Chihuahuense de las Mujeres se pronuncia en contra de la aprobación de la propuesta legislativa denominada “Pin Parental”, ya que esta acción adultocéntrica viola las garantías y las voces de la infancia y la adolescencia, pues hace de lado su derecho a recibir una educación libre de prejuicio y su derecho a vivir sin violencia y sin discriminación, para favorecer las convicciones éticas, morales y religiosas de unas cuantas personas.

Esta iniciativa, además de violentar diversos artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se aleja completamente del principio universal del interés superior de la niñez, por lo que, de llevarse a cabo, significaría un grave retroceso en materia de derechos humanos.

Las consecuencias de aprobar estas modificaciones al marco jurídico, se verían reflejadas en el incremento de la violencia y abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, así como en más casos de embarazo infantil y adolescente, hostigamiento y acoso escolar, discriminación y homofobia, fomentado con todo esto, los crímenes de odio.

Es lamentable que los grupos que promueven la aprobación del Pin Parental usen argumentos basados en la desinformación y que difundan una interpretación tergiversada de los objetivos de la educación integral de la sexualidad, cuando uno de sus ejes principales es precisamente que niñas, niños y adolescentes obtengan herramientas que les permitan incorporar la igualdad, el respeto y la tolerancia, tanto a nivel personal, como familiar y comunitario, pero sobre todo que les de elementos para prevenir los diferentes tipos de violencia que el entorno cierne sobre ellas y ellos.

El Ichmujeres suma su voz a las de quienes se han pronunciado en contra de esta clara afrenta a los derechos de niñas, niños y adolescentes. Así mismo, hace un llamado a las autoridades legislativas para que garanticen sus derechos, especialmente el derecho a una educación planeada y normada; con procesos, organizados, ordenados y sistematizados.


Más notas